by FL Giraldo Gutiérrez · 2012 · Cited by 1 — Ante esto la tecnociencia se presenta como la conjugación, en estado de amancebamiento, de la ciencia y la tecnología; no obstante, “la distinción entre técnica
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ISSN 0121-3628 nº46 Diciembre de 2012 Universidad de Antioquia pp. 25-39. Técnica y tecnología: el dilema del sujeto racional en la sociedad de consumo Technique and Technology: the Dilemma of the Rational Subject in a Consumer Society Por: Francisco Luis Giraldo Gutiérrez Grupo de investigación CTS+i Facultad de Artes y Humanidades Instituto Tecnológico Metropolitano de Medellín Medellín, Colombia franciscogiraldo@itm.edu.co Fecha de recepción: 22 de julio de 2011 Fecha de aprobación: 14 de agosto de 2011 Resumen. tecnológico. Un mundo condicionado por los intereses de una globalización económica, donde el im- perativo es consumir, y donde aquellos que producen de manera individual y distinta son absorbidos, en el mejor de los casos, o anulados por el sistema capitalista. Ahora bien, ese estado de cosas ha pue sto en riesgo de pérdida al sujeto racional heredado y caracterizado desde la modernidad y que es requerido hoy día como sujeto de racionalidad tecnológica. El sujeto-persona-agente racional se encuentra en u na encrucijada ante la sociedad de consumo y el sistema económico de producción. La encrucijada consist e en si sigue aceptando el ser considerado y utilizado como un objeto, cosa, instrumento, artefacto má s dentro del sistema artefactual o recobrar la capacidad de racionalidad, heredada desde la Modernidad y refrendada como racionalidad tecnológica desde la Revolución Industrial. Palabras clave: Razón, sujeto, consumo, racionalidad, técnica, tecnología, sociedad. Abstract. developments. A world conditioned by the interests of economic globalization, where the imperative is to consume, and where those who produce individually and differently are absorbed, in the best of cases, or made obsolete by the capitalist system. Now, this state of affairs has set at risk the los s of the rational subject inherited from and characterized by Modernity, a loss which is required today t o create the Subject of Technological Rationality. The subject-person-rational agent is at the crossro ads in the consumer society and an economic system of production. The question is whether to continue to permit ourselves to be considered and utilized as objects, things, tools, and artifacts, even more within the Artefactual system, or to recover the ability of rationality, inherited from Modernity and which was endorsed as Technological Rationality since the Industrial Revolution. Keywords: Reason, Subject, Consumer, Rationality, Technical, Technology, Society. * Este escrito fue presentado en el I Encuentro de las Ciencias Humanas y Tecnológicas para la Integración en el Cono sur, realizado los días 5, 6 y 7 de mayo de 2011 (Simposio 21: Filosofía de las nuevas tecnologías ), en la Ciudad de Pelotas (Brasil). Es resultado parcial del Proyecto de Investigación: Sujeto racional ante el desarrollo tecnológico, inscrito en el Centro de Investigación del Instituto Tecnológico Metropolitano de Medellín (ITM, Código: P10208) y avalado por el Grupo de Investigación CTS+i. También es insumo para el estado del arte del proyecto Caracterización, modelamiento y simulación de las reglas de racionalidad tecnológica en el uso y consumo de tecnología (Código AHCT 20) de la convocatoria interna 2012 del ITM, en ejecución.

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Francisco Luis Giraldo Gutiérrez 26 Introducción Desde siempre, al hombre lo han acompañado la técnica y la tecnología. El hombre ha sido, en su trasegar evolutivo, un ser para el hacer y el desarrollo. Ahora bien, el hombre, por su condición de mamífero, ha presentado una suerte de progresos en su comportamiento con relación a los de su misma especie y para con su entorno, que le han posibilitado el nominativo de ser social. Vemos en tal caso que, así como el hombre ha evolucionado en su comportamiento, así mismo ha desarrollado las condiciones y modos para que dicha evolución sea una constante. También es cierto que el concepto de humano, el sujeto humano, como nos lo han mostrado la historia y la antropología, hoy día está en entredicho debido a que sus acciones en aras del progreso durante los dos últimos siglos develan un ser totalmente diferente a los referentes que se tienen de un sujeto racional, social, de civilidad que se había idealizado en la modernidad y que hizo su despunte en el siglo XIX. Desde mediados del siglo XX y en lo que va del XXI se testimonian acciones en el hombre que desdicen mucho de su condición de ser superior. Los actos que el hombre ha llevado a cabo en los últimos años dejan ver que la valoración y el respeto que él como sujeto tiene para consigo mismo y los por completo esa imagen heredada. Imágenes de hechos acontecidos en el pasado y que cobran vida en el presente en condición de miedo y terror, como es el caso de las que todavía permanecen de las dos guerras mundiales del siglo XX. Con esto podemos decir que, desde comienzos de dicho siglo, asistimos a un tradición heredada de la modernidad que es la técnica mecanizada, la cual fies por sí misma una transformación autónoma de la práctica, hasta el punto de que es ésta la que exige el uso de la ciencia matemática de la naturaleza. La técnica mecanizada sigue siendo hasta ahora el resultado más visible de la esencia de la técnica moderna, la cual es idéntica a la esencia de la metafísica modernafl (Heidegger, 1995: 75). Desde mediados del siglo XX acontece en el hombre la hibridación de la técnica, la tecnología y la ciencia. En el hombre, en todo lo que él hace y en él acontece, deviene el hacer de la técnica, el desarrollo de la tecnología y el pensar de la ciencia. Los tres conceptos, en especial los dos últimos, conjugados acertadamente se presentan hoy y desde hace algunas décadas como tecnociencia. 1 El hombre del 1 El concepto de tecnociencia que desarrollo en el presente escrito se asume, según lo plantea Industrial y que tiene su máximo esplendor en el siglo XX. En cada uno de estos periodos, la ciencia iba dejando su estela de luz y oscuridad, pero a partir del siglo XX de manera especial la

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Técnica y tecnología 27 siglo XXI ya ha superado la mirada pesimista que se tenía de la técnica a comienzos desde mediados del mismo siglo. ¿Qué es lo humano en la era de la tecnociencia? Para las industrias multinacionales que producen tecnología, el ente despersonalizado que consume. Para y en una sociedad del conocimiento, aquel sujeto que se da a la tarea de, en el peor de los casos, adquirir tecnología, o en el mejor, que concibe y desarrolla tecnología; en suma: un sujeto de racionalidad tecnológica . En esta última situación, el sujeto toma distancia de la tecnología con miras a evaluar el cómo y el para qué de la misma. Esto es lo que hoy día se considera una condición de la cultura tecnológica. Ante esto la tecnociencia se presenta como la conjugación, en estado de amancebamiento, de la ciencia y la tecnología; no obstante, fila distinción entre tecnológico y la cuestión de la evaluación de la tecnología siguen siendo problemas (Quintanilla, 2005: 43); es la condición en la cual se demuestra que la una no es más que la otra, que hay una interdependencia y complementariedad entre ambas. Hoy, de un modo más marcado, ya no sólo cuentan los dos conceptos anteriores; la ecuación de la modernidad en términos de desarrollo queda incompleta si no se le incorpora el concepto de ciencia, concepto, palabra, idea e ideal ha desvelado al hombre. La tríada válida desde mediados del siglo XX y en pleno momento de una posmodernidad cobra fuerza y valor, llegando a tal nivel de complementariedad e interdependencia que hoy día a un ciudadano de a pie le es difícil establecer los límites de cada uno de los conceptos, y los conocedores del tema, los de cultura tecnológica, los educadores de ciencia y tecnología han preferido hablar de tecnociencia . La tecnociencia es el instrumento interpretativo y de desarrollo de las sociedades de hoy. En ese sentido, en las sociedades de la información, como estadio previo y paralelo a una sociedad del conocimiento, el ser humano se ve atravesado y acosado por factores del orden social, político, ético, religioso, ambiental, que lo llevan a que se olvide de lo que es, de su ser, su esencia. Es mucha la información, pero de igual manera son muchos los roles y condiciones que se le exigen al humano en la era de la tecnociencia. Si el ser humano carece de unos elementos mínimos es válido decir que no se hace ciencia si no se tiene el desarrollo tecnológico para validar las

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Francisco Luis Giraldo Gutiérrez 28 para asumir la cultura tecnológica en la era de la tecnociencia, queda en estado de vulnerabilidad total, se pone en condición de masa, tal como lo concibió Ortega y Gasset, o en la condición de cosa, planteada por Heidegger y de menor de edad, de no ilustrado, lo que nos lleva a decir con Kant que la ilustración es ficomo un gran bien que la humanidad ha de preferir a los egoístas deseos de expansión de sus de la tecnociencia y frente a la responsabilidad y el compromiso ético, político, ambiental y bioético que se le exige al hombre de hoy, no se acepta ser menor de edad, no se acepta no ser una persona ilustrada, como bien lo ha caracterizado Kant. Lo humano ante la tecnociencia se diluye, muta, pero ¿hacia dónde? Los híbridos entre naturaleza humana-ciencia-tecnología han disparado las normas de comportamiento, los cánones valorativos y evaluativos de la condición humana. Será necesario preguntarse entonces, ¿cuál es la naturaleza humana o cuál es la A partir de las ideas esbozadas, en el presente escrito se desarrollan de manera breve los conceptos de técnica y tecnología, ubicando dicho desarrollo en los escenarios en que ha participado y participa el hombre, en especial desde la modernidad, momento en que se le ubica, con todo el peso que ello implica, en el paradigma racionalista. Los conceptos de técnica y tecnología, sumados al de ciencia en y desde la modernidad, nos llevan a hablar de una ratio al modo cartesiano y de una ciencia en sentido experimental. Desde siempre y especialmente desde la modernidad, la razón, por demás instrumentalizada, matematizada, ha jugado un doble papel en la humanidad: así como ha posibilitado los más grandes avances una sociedad de consumo, que le muestra la falacia del desarrollo, desconociendo de paso que fila tecnología como factor de producción es asunto del capital y éste 1. Concepto y contexto de la técnica y la tecnología La técnica deviene en el hombre como un hecho fenomenológico, acontece en él como condición natural de su hacer. Pero el hombre no piensa la técnica. El hombre no se piensa en y para la técnica; el hombre ejecuta la técnica y de paso desarrolla tecnología. En estos contextos, fi una técnica es una clase de realizaciones técnicas equivalentes respecto al tipo de acciones, a su sistematización, a las propiedades

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Técnica y tecnología 29 de los objetos sobre los que se ejercen y a los resultados que se obtienen. En todo accionesfl (Quintanilla, 2005: 47) . El hombre, en principio, es actuante en la técnica. A lo que convoco, entonces, es a que pensemos la técnica y la tecnología, no como meros conceptos planos y tal vez vacíos, sino ampliar y develar la tecnología, la manera de concebir y contextualizar estos conceptos, sumándonos irracionales que subyacen en estos mitos, entre otros la idea de que los patrones de la racionalidad tecnológica son incompatibles con los intereses humanos, la de que el poder de la tecnología es absoluto y la de que el desarrollo tecnológico conduce inevitablemente a la pérdida de la libertad y por lo tanto es intrínsecamente perverso (Quintanilla, 2005: 34). Técnica, tecnología y ciencia no son conceptos nuevos; pero en cada tiempo tales conceptos se dinamizan de un modo mágico, incluso en algunas culturas y por generaciones parece como si el concepto fuese totalmente otro, la memoria viva de los conceptos no permanece, se hace una nueva historia de tal talante que filo que hoy entendemos por tecnología, y el papel que la técnica desempeña en las sociedades de nuestros días, es algo radicalmente diferente a lo que supuso en épocas anterioresfl (Quintanilla, 2005: 22). En el hacer técnica y en el desarrollo de la tecnología acaece en el hombre aparecer en un tiempo y un modo. Para Quintanilla, ese tiempo cronológico, no metafísico, es el siglo XVIII: El origen de la tecnología actual hay que buscarlo en la Revolución Industrial de los siglos XVIII y XIX. En ese entonces se produjeron los cambios más decisivos para explicar la posterior evolución de la técnica: el sistema de producción de bienes materiales se vio alterado por la sustitución generalizada de las herramientas artesanales por las máquinas, la introducción de una nueva fuente de energía utilizable para el trabajo mecánico, la máquina de vapor, que permitió independizar el proceso de producción industrial de la disponibilidad de fuentes de energía tradicionales (el viento, el agua, la fuerza muscular), y la organización de la producción en factorías o manufacturas (Quintanilla, 2005: 22-23). la tecnología, para Heidegger existe una dependencia y reciprocidad entre el hombre y lo oculto, tomando este hecho como el momento en que acontece la técnica. La

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Francisco Luis Giraldo Gutiérrez 30 necesidad y capacidad de desocultar-explorar y explotar el objeto: hacerlo útil es reciprocidad entre el hombre y lo oculto-lo velado, fi¿qué tiene que ver la técnica con el desocultar? Respuesta: Todo. Pues, en el desocultar se funda todo producir. Pero éste reúne en sí los cuatro modos del dar-lugar-a-la-causalidad y los domina. 81). La técnica es develar, en tanto todo nos permanece oculto y nos damos a la que siempre se nos va a dar oculto. En apariencia, cuando más creemos que se ha desocultado el objeto-cosa, éste más permanece oculto. Para contrarrestar esto de una manera proporcional, el individuo devela desde su parecer y no desde el ser de sí y en sí. En esa misma medida, el ser y más aún la esencia de aquello develado permanecerá aún más oculto; ocultar-desocultar, tal parece ser la lógica del hombre de hoy frente a la técnica, la tecnología y la ciencia. Mientras que el hombre considera que en su hacer técnica y mediante el desarrollo de tecnología desoculta el fenómeno, éste ya es otro; como cosa pensada el fenómeno ya es otro, no es el mismo. Mas el hombre se tarda mucho tiempo pensando; cuando se da a la tarea de pensar sobre la técnica y la tecnología, y cuando ya cree haber experimentado aquella poca cosa que la técnica y la tecnología, para ese momento el aparecer, el manifestar del fenómeno es ya otro: el tiempo y el espacio han cambiado para la técnica y la tecnología. El así como se concibe la técnica como un modo del desocultar, en tanto posibilita develar sólo una manifestación del objeto (su aparecer); es sólo el comienzo del camino de la ruta cognitiva propiciada por el ente. Esta situación de apertura, en apariencia constante, en tanto desocultar, le posibilitará al sujeto tener un nivel de verdad del objeto. Así entonces, cuando se pregunta por la técnica desde la necesidad de apropiarse del entorno, es el comienzo de un camino, pues fiel preguntar abre caminofl. Vemos como fitodos los caminos del pensar conducen, más o menos perceptiblemente y de una manera inhabitual, a través del lenguajefl (Heidegger, 1993: 73). El lenguaje, en todo el sentido de la palabra, es el instrumento que hace posible un mayor develar del objeto desde su aparecer. La técnica posibilita descifrar lo comunicado por el objeto; es ahí donde se posibilita el inicio de un perfecta comunión. Se reconoce entonces cómo fila técnica no es igual que la esencia de la posibilita develar al objeto. Ahora bien, como lo plantea Heidegger: fila esencia de

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Francisco Luis Giraldo Gutiérrez 32 Pero, ¿qué debe ser el hombre en el acontecer de la técnica y la tecnología? imagina y sientefl (Descartes, 1983: 18). El hombre se piensa a sí mismo, de igual manera como piensa en su entorno. En el plano de la técnica y la tecnología, el entorno del hombre de hoy, del posmoderno, es tecnología, es ciencia. La ciencia y la tecnología en los contextos del hombre de hoy son un permanente acontecer, y como fenómenos acaecen en la cotidianidad del hombre, de la sociedad. Frente a todas las cosas que me acontecen, yo soy sujeto de razón, y frente a la técnica y la tecnología desarrollo una racionalidad tecnológica. Una vez más, haciendo uso de las palabras de Descartes, podemos decir que frente a la técnica, la tecnología y la ciencia: e ignora mucho, que desea, que rechaza y aun que imagina y siente. Porque, en efecto, he comprobado que por más que lo que siento y lo que imagino no tenga quizás existencia fuera de mí, estoy seguro, sin embargo, de que estos modos de pensar que llamo sentimientos e imaginaciones, existen en mí en tanto son solamente modos de pensar (Descartes, 1883: 22). Sucede que frente a la técnica y la tecnología, el hombre no es mera razón, el hombre también es pasión, deseo e imaginación. En la Regla 3 de las Reglas para la dirección de la mente , Descartes acepta como actos de nuestro entendimiento sólo los actos de la intuición y la deducción; en ese sentido Descartes entiende por intuición: de malas construcciones, sino el concepto que la inteligencia pura y atenta forma con tanta facilidad y distinción que no queda absolutamente ninguna duda sobre lo que comprendemos; o bien, lo que viene a ser lo mismo, el concepto que forma la inteligencia pura y atentafl (Descartes, 1983: 153). En Descartes, al igual que en Kant, no es una intuición adivinatoria, quiromántica y especulativa, es una intuición racional. En el primero, la intuición racional me posibilita un mayor nivel de verdad sobre la cosa que pienso o digo conocer; en el segundo, me posibilita pensar y valorar los actos, propios y ajenos, antes de emitir juicios sobre los mismos. La razón me posibilita realizar juicios sobre las cosas y, en este aspecto, llamo la atención en el hecho de que la técnica y la tecnología, como acontecer del hombre, están en una continua pugna por develar y ocultar. El juicio, entonces, frente a la necesidad de develar y dar cuenta de lo develado por el hombre frente a la técnica y la tecnología siempre será una posibilidad de verdad, pero no la verdad,

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Técnica y tecnología 33 menos la única, la última. En el Discurso del método, Descartes plantea que, sobre la elaboración de juicios: Nos restan solamente los juicios, en los que me he de esforzar por no engañarme. El principal error y el más común que se puede encontrar en ellos, consiste en juzgar las ideas que existen en mí iguales o parecidas a las cosas que existen fuera de mí; puesto a otras cosas, no podrían apenas ofrecer ocasión para errar (Descartes, 1983: 23). del sujeto racional frente a la técnica y la tecnología. 3. Racionalidad tecnológica En los dos numerales anteriores he establecido las bases conceptuales mediante las cuales abordar el concepto de racionalidad tecnológica. De acuerdo con esto, planteé que la técnica y la tecnología han estado muy ligadas, diríase interdependientes, al desarrollo de la humanidad, en especial desde los tiempos del homo habilis . Por esta idea se ha aludido de manera reiterativa a comunidades primitivas y antiguas, con miras a poner en evidencia el contexto donde aparece y se desarrollan la técnica y la tecnología. Se reitera en el hecho que la técnica desde siempre y guardadas las proporciones y condiciones, ha sido un hacer, que no necesariamente ha estado acompañado de un saber, lo que no sucede con la tecnología. Ésta como desarrollo tiene una carga de saber. Inicialmente ese saber era para el uso y las condiciones del aparato-artefacto; hoy día se exige saber también sobre la funcionalidad y tecnología, he ahí la magia de la racionalidad tecnológica. En el sujeto racional, la racionalidad tecnológica acontece como la conjugación de la materialidad, el propias de la tecnología, situación un tanto compleja en la que se ubica al sujeto racional de hoy. Contextualizando lo antes planteado, vemos con Heidegger que fiel hombre se ha convertido en sujeto de modo general y esencial, y en la medida en que eso ha ocurrido, por lo que a partir de entonces hay que plantearle la pregunta expresa de si quiere ser un Yo limitado a su gusto y abandonado a su arbitrariedad o el Nosotros tiene hoy el compromiso de superar los prejuicios irracionales tejidos en torno a los miedos heredados y los errores endosados por una sociedad de consumo y de desarrollo. De este modo, hay que reconocer que la racionalidad es el producto o resultado de un esfuerzo integral (intelectivo, sensitivo, emocional, vivencial)

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Francisco Luis Giraldo Gutiérrez 34 del ser humano, ubicándose en el mundo que le rodea. Dicha racionalidad es todo ese conjunto de manifestaciones, o más precisamente, es el armazón estructurado de ellas conformando la lógica inherente a una cierta estructura socio-cultural en ciertas coordenadas espacio-temporales (García, 2007: 218). La racionalidad tecnológica no se reduce a la dualidad del sí mismo del yo; no es un yo con yo, es una construcción-acción multinivel y multivariada , de suerte que: Para reconstruir la noción de racionalidad en diferentes ámbitos del conocimiento y la acción humana, parece que el único camino es la confrontación entre pretensiones y argumentaciones de tradiciones alternativas diferentes. A partir de aquí podemos hacer explícita la importancia de la racionalidad y su imbricación con la tradición, ya una que sea tal que permita considerarse como un esquema fiheurísticofl del encuentro entre ellas (García, 2007: 217). el siglo XX impactaron los sistemas y modos de producción industrial, en igual sentido generaron un cambio obligado en las condiciones y modos de vida de los habitantes de los distintos países. Es el resultado de lo que los sistemas económicos, amparados en un modelo capitalista neoliberal de la década de los 80 en el siglo XX implementó. La racionalidad tecnológica de hoy está puesta en vilo. La ola consumista ha anulado al sujeto racional, de modo que no es un secreto manifestar que: En el contexto de un mercado de masas, el mayor interés del vendedor de un producto radica en el hecho de venderlo con un provecho. Mientras en otros tiempos un comprador podía haber ido directamente al productor a pedir la fabricación de un determinado ítem, ahora se ha de convencer al comprador de que hay unas ciertas ventajas en adquirir un producto estandarizado en un mercado libre (Qualter, 1994: 28). La consigna impuesta hoy día es: consumir, el consumo como símbolo del desarrollo económico. Esto ocurrió inicialmente en tiempos de una supuesta bonanza en las dos primeras décadas del siglo XX. En aquellos tiempos el consumidor se sentía cómodo y aliviado por la aparición de la tecnología; ésta era símbolo de progreso, calidad de vida y bienestar laboral y social. Consecuentes con esto, según Quintanilla, fiuna de las contribuciones más importantes de la moderna tecnología a la sociedad consiste precisamente en liberar tiempo de trabajo productivo y aumentar el tiempo de ocio. En esa medida cabe suponer y esperar que la tecnología contribuya también al desarrollo y difusión de la culturafl (Quintanilla, 2005: 31). En esta misma línea, Qualter nos deja ver que ficon el consecuente alejamiento del individuo del proceso de producción, las energías sociales se dirigen, cada vez más, hacia el consumo como una salida para las aspiraciones personales. Las personas que ya no encuentran satisfacción en fabricar o hacer cosas se sienten

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Técnica y tecnología 35 impulsadas a buscar la satisfacción comprándolasfl (Qualter, 1994: 61). Hoy día el sujeto carente de racionalidad tecnológica, e inmerso de manera cómoda en la sociedad de consumo, ve cómo: La nueva estructura de ventas, más eficiente respecto al costo si bien menos apasionante, convirtió en obsoletas las desconcertantes regionales o étnicas en el mundo del mercado. El arte local, costumbre, lengua, moneda e indumentaria han sido en gran medida remplazados por un mundo de conformación y consumo masivo. compra conformista (Qualter, 1994: 28). El sujeto racional hoy se posa suavemente sobre montañas de tecnología, que se vuelven obsoletas incluso antes que él mismo se percate de su presencia. 4. Condiciones y modos de racionalidad tecnológica en la sociedad de consumo Al sistema de producción económica lo que menos le interesa es que el sujeto de consumo, en otros tiempos sujeto racional, sujeto de racionalidad tecnológica, racionalice sobre la tecnología que le ofrecen y venden como una necesidad ineludible de adquirir. La estrategia de consumo impuesta por el mercado da la apariencia de consultarle al sujeto racional de consumo sobre cómo ve, cómo desea, en qué condiciones, qué precio considera el más adecuado para los productos que va a consumir, y de manera cíclica el sistema le cambia el formato a la publicidad del producto, haciendo sentir al consumidor como alguien siempre renovado. De lo que no se percata el sujeto de racionalidad tecnológica es que el mercado, en apariencia, le está consultando por un producto que ha sido consumido por él, pero presentado como necesidad, como condición para la sociedad de hoy. El sujeto racional de consumo se ve sometido no sólo por las condiciones que le impongan los productores de tecnología, sino también por las condiciones que le impongan los intermediarios, los distribuidores. De ahí que filos grandes almacenes ofrecen a todos sus clientes los servicios Šentrega, facilidad de cambio y devolución de mercancías, y créditoŠ antes reservados a unos pocos privilegiados. Pero la dinámica del nuevo orden no podría funcionar sin la expansión del mercado a un espectro de clases más amplio: el capitalismo exige que todas las clases sean consumidorasfl (Qualter, 1994: 30). La ya olvidada idea paradigmática de que ser consecuentes con el desarrollo del modelo capitalista, declarando la victoria anticipada del mismo. No nos percatamos de que fiel gran triunfo de la ideología

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